Viajar a Ladakh por libre: guía, ruta y presupuesto

2026

Agosto 2026 — Varias de las carreteras por las que pasamos en Ladakh eran tan recientes que ni siquiera aparecían en Google Maps. Una de ellas llega hasta Lingshed, el pueblo más remoto y especial de todo nuestro viaje. Hasta hace pocos años, llegar a Lingshed significaba cruzar a pie varios pasos de alrededor de cinco mil metros de altura, en una ruta de trekking de varios días. Da vértigo pensar que durante nuestro viaje una pista de montaña permitía cubrir esa misma distancia en unas pocas horas. 


En agosto de 2026 viajamos a Ladakh por libre durante dos semanas. Empezamos en Srinagar y terminamos en Leh, pasando por el Monasterio de Lamayuru, el salvaje Valle de Zanskar, el desierto de altura de Nubra y el Festival Nómada de Changthang. Lo organizamos por nuestra cuenta, con un guía local contratado directamente, sin agencia. 

Nubra

Nubra, el desierto de dunas a más altitud del planeta

Esta guía reúne lo que a mí me habría gustado saber antes de viajar: nuestro itinerario de 14 días, cuándo ir, qué permisos hacen falta, cómo llevar el mal de altura y cuánto cuesta, con desglose de precios por actividad. Y también qué supone viajar a una región con una cultura tan propia: durante esas dos semanas tuve la sensación de que Ladakh está a las puertas del progreso y, con él, de un cambio que ya no tiene vuelta atrás.

 

Si estás planificando el viaje completo, empieza por nuestra guía para viajar a la India por libre, con información sobre visado, vacunas, seguro de viaje y gestión del dinero.

Qué es Ladakh y por qué no se parece al resto de la India

Ladakh es un desierto en mitad del Himalaya. Cinco grandes cordilleras cruzan este territorio (el Gran Himalaya, Zanskar, Ladakh, Pangong y el Karakórum) y la primera actúa como una muralla: la sombra de lluvia que crea la coordillera impide que pasen las nubes del monzón. Casi todo ese territorio está por encima de los 3.000 metros: los valles habitados se mueven aproximadamente entre los 2.800 y los 4.500, y los picos del Karakórum superan los 7.000.

Ladakh es además el nombre tanto de la región como de uno de sus valles. Cuando hable de «la región» me refiero al conjunto del Himalaya indio que recorrimos, con los valles de Zanskar, Nubra, Changthang y el propio valle de Ladakh, en torno a Leh.

 

Esa cordillera ha hecho también de Ladakh lo que es. En este viaje me di cuenta de hasta qué punto una cordillera protege una cultura. Durante siglos estos valles estuvieron completamente aislados, a días de camino unos de otros, y eso ayudó a que en pocos kilómetros convivan culturas muy distintas. Las carreteras nuevas de las que hablaba al principio están acortando esas distancias. 

 

El resultado más visible es la cultura budista tibetana del centro y el este, que da a la región el sobrenombre de Little Tibet. Durante las dos semanas que pasamos allí coincidimos con dos high lamas, uno llegado del Tíbet y otro del sur de la India, que habían ido a compartir sus enseñanzas, acompañadas de cantos guturales sobrecogedores. En ambas ocasiones todo el pueblo se reunió alrededor de ellos para rezar,  compartir y escuchar las enseñanzas mientras tomaban té con mantequilla.

 

Pero Ladakh no es solo budista. El distrito de Kargil, donde dormimos la segunda noche, es musulmán en un 77 %, sobre todo chií. En el valle de Suru los pueblos son musulmanes hasta Parkachik, y los budistas aparecen más adelante, hacia Rangdum, ya en la cultura de Zanskar. Y en el extremo opuesto del viaje, en Nubra, pasamos por Turtuk, un pueblo balti y musulmán cerca de la frontera con Pakistán, que perteneció a ese país hasta 1971 y que solo se abrió a los viajeros hace poco más de quince años. En el conjunto de la región, musulmanes y budistas son casi mitad y mitad.

 

Buda de Lingshed

Buda de Lingshed

Ladakh es además el nombre tanto de la región como de uno de sus valles. Cuando hable de «la región» me refiero al conjunto del Himalaya indio que recorrimos, con los valles de Zanskar, Nubra, Changthang y el propio valle de Ladakh, en torno a Leh.

Esa cordillera ha hecho también de Ladakh lo que es. En este viaje me di cuenta de hasta qué punto una cordillera protege una cultura. Durante siglos estos valles estuvieron completamente aislados, a días de camino unos de otros, y eso ayudó a que en pocos kilómetros convivan culturas muy distintas. Las carreteras nuevas de las que hablaba al principio están acortando esas distancias. 


El resultado más visible es la cultura budista tibetana del centro y el este, que da a la región el sobrenombre de Little Tibet. 

Buda de Lingshed

Buda de Lingshed

Durante las dos semanas que pasamos allí coincidimos con dos high lamas, uno llegado del Tíbet y otro del sur de la India, que habían ido a compartir sus enseñanzas, acompañadas de cantos guturales sobrecogedores. En ambas ocasiones todo el pueblo se reunió alrededor de ellos para rezar,  compartir y escuchar las enseñanzas mientras tomaban té con mantequilla.

 

Pero Ladakh no es solo budista. El distrito de Kargil, donde dormimos la segunda noche, es musulmán en un 77 %, sobre todo chií. En el valle de Suru los pueblos son musulmanes hasta Parkachik, y los budistas aparecen más adelante, hacia Rangdum, ya en la cultura de Zanskar. Y en el extremo opuesto del viaje, en Nubra, pasamos por Turtuk, un pueblo balti y musulmán cerca de la frontera con Pakistán, que perteneció a ese país hasta 1971 y que solo se abrió a los viajeros hace poco más de quince años. En el conjunto de la región, musulmanes y budistas son casi mitad y mitad.

Es además un destino con poquísimo turismo extranjero y muchísimo turismo indio, que suele recorrerlo en moto por tener algunas de las carreteras más altas del mundo.

Solemos imaginar el Himalaya solo como una sucesión de picos de ocho mil metros cubiertos de nieve eterna.Pero este viaje a Ladakh me ha enseñado que el Himalaya también es la vida que late abajo: sus valles profundos, sus montañas de colores minerales y sus ríos salvajes.Es el budismo y el aleteo de las banderas de oración. Son los yaks, los dzos, las marmotas, los osos, los lobos y el esquivo leopardo de las nieves. El Himalaya son esas carreteras imposibles, esculpidas a base de explosivos en mitad de la roca; son los conductores audaces y las abuelitas de largas trenzas que giran ruedas de oración al ritmo de los mantras. Es caminar siempre en el sentido de las agujas del reloj y sentir los pulmones a punto de explotar por la falta de oxígeno. Son los lamas recitando en el salón de asambleas de los templos, mientras la luz oscilante de la mañana realza el rojo de sus hábitos. Es el olor a mantequilla rancia, el extraño sabor del té salado, y el aroma del aceite de las velas que se encienden en honor a Buda. El Himalaya es, en fin, la diversidad de culturas ancestrales que florecieron en una multitud de valles que, hasta hace apenas unas décadas, quedaban por completo aislados y solo eran accesibles tras varios días de caminata.
Extracto del cuaderno de viaje, Agosto, 2026

Cuándo viajar a Ladakh: mejor época, pasos de montaña y festivales

La ventana ideal para viajar a Ladakh por carretera va de junio a septiembre. En estos meses están abiertas las dos grandes arterias que conectan con Leh (la de Srinagar y la de Manali) y funcionan los accesos a los lagos y valles interiores como Nubra, Pangong y Tso Moriri. Nosotros fuimos en agosto y lo recomiendo por completo.
 
Fuera de estos meses, el viaje se vuelve impredecible. Es cierto que la infraestructura está mejorando a pasos agigantados: el túnel de Sonamarg (inaugurado en enero de 2025) ya permite circular con cualquier clima, e incluso el equipo militar de mantenimiento de carreteras logró el hito de mantener abierto el durísimo paso de Zoji La durante todo el invierno de 2026 por primera vez en la historia.
Sin embargo, la montaña sigue mandando. Los aludes de primavera continúan cortando rutas durante días y los pasos de alta montaña operan bajo sus propias reglas. Yo no planificaría un viaje terrestre confiando en un «casi seguro». Cruzar el Khardung La a 5.480 metros de altitud es una aventura extrema; si a mí me bastó la adrenalina de cruzarlo en un día despejado de verano, no quiero imaginar lo que debe ser enfrentarse a él en mitad de una ventisca.
 
Y aun en verano, el frío se hace notar. Dormimos con edredón todas las noches. Al pasar la noche por encima de los 4.000 metros, en Rangdum y Korzok, el viento del atardecer obligaba a sacar el abrigo pluma, el gorro y los guantes. En invierno la realidad es otra: el termómetro se desploma a mínimas de entre −20 y −35 °C.
Phuktal Monastery 2

Monasterio de Phuktal: nuestro preferido del viaje

Por otra parte, existe el factor monzón y el cambio climático: De junio a agosto llueve en casi toda la India, pero Ladakh está protegido por la sombra de lluvia del Himalaya, por lo que Leh suele recibir apenas una llovizna ligera. Sin embargo, el clima está cambiando. Nosotros tuvimos tardes de lluvia y un año antes, en agosto de 2025, la región registró casi un 930 % más de lluvia de lo normal, el agosto más húmedo de su historia. El gran peligro de estas lluvias son las shooting stones: rocas que se desprenden de las laderas y caen a plomo sobre el asfalto sin previo aviso.
 
Si buscas la floración de los albaricoques, la fruta protagonista de la región, esta llega entre finales de marzo y principios de abril (el festival oficial se celebra del 6 al 16 de abril). Es un paisaje hermoso, pero en esa época el acceso terrestre es muy limitado y los aludes son difíciles de prever. La cosecha, en cambio, se recoge de julio a septiembre. 
 
Por último, si te interesa la cultura, revisa el calendario de festivales antes de reservar, ya que se rigen por el calendario lunar. Casi cada monasterio tiene el suyo, protagonizado por las danzas cham con máscaras. El famoso festival de Hemis, por ejemplo, cae en junio o julio (en 2026 fue el 24 y 25 de junio). Nosotros tuvimos la suerte de coincidir con el Festival Nómada de Changthang (9 y 10 de agosto), uno de los momentos cumbre del viaje. Te recomiendo seguir el Instagram de Ladakh Tourism para enterarte de las fechas y los emplazamientos exactos; fue justo como lo descubrimos nosotros.

Nuestro itinerario de 14 días por Ladakh y Zanskar

Fueron catorce días, del 2 al 15 de agosto de 2026, en coche y con guía. Hicimos la ruta de oeste a este: entramos por Srinagar, cruzamos Zanskar hasta Lamayuru y terminamos con Leh, el festival de Korzok y Nubra.

Lamayuru

Monasterio de Lamayuru

Nuestro itinerario de 14 días por Ladakh y Zanskar

Fueron catorce días, del 2 al 15 de agosto de 2026, en coche y con guía. Hicimos la ruta de oeste a este: entramos por Srinagar, cruzamos Zanskar hasta Lamayuru y terminamos con Leh, el festival de Korzok y Nubra.

• Día 1 · 2 de agosto. Delhi y Srinagar. Llegada a Delhi a las 5:20 de la mañana y vuelo a Srinagar. Noche en Srinagar, sin movernos ni ganar altura.
• Día 2 · 3 de agosto. Srinagar → Sonamarg → Drass → Kargil (unas 5 horas). Noche en Kargil, a 2.676 metros.
• Día 3 · 4 de agosto. Kargil → Rangdum. Más de 1.300 metros de subida en un solo día, hasta unos 4.000. Aquí nos pegó el mal de altura (lo cuento más abajo).
• Día 4 · 5 de agosto. Rangdum → Purni, cruzando el Pensi La y pasando por Padum. Noche en Purni.
• Día 5 · 6 de agosto. Purni → Padum → Lingshed.
• Día 6 · 7 de agosto. Lingshed → Lamayuru, por el paso de Sirsir La.
• Día 7 · 8 de agosto. Lamayuru → Leh. Gestión de permisos.
• Día 8 · 9 de agosto. Leh → Korzok. Llegada al Festival Nómada de Changthang.
• Día 9 · 10 de agosto. Festival en Korzok.
• Día 10 · 11 de agosto. Korzok → Leh.
• Día 11 · 12 de agosto. Leh → Nubra, cruzando Khardung La.
• Día 12 · 13 de agosto. Nubra → Turtuk → Nubra. Noche en Nubra.
• Día 13 · 14 de agosto. Nubra → Leh. Tarde en Leh.
• Día 14 · 15 de agosto. Salida desde Leh.

Lamayuru

Monasterio de Lamayuru

Nuestro itinerario de 14 días por Ladakh y Zanskar

• Día 1 · 2 de agosto. Delhi y Srinagar. Llegada a Delhi a las 5:20 de la mañana y vuelo a Srinagar. Noche en Srinagar, sin movernos ni ganar altura.
• Día 2 · 3 de agosto. Srinagar → Sonamarg → Drass → Kargil (unas 5 horas). Noche en Kargil, a 2.676 metros.
• Día 3 · 4 de agosto. Kargil → Rangdum. Más de 1.300 metros de subida en un solo día, hasta unos 4.000. Aquí nos pegó el mal de altura (lo cuento más abajo).
• Día 4 · 5 de agosto. Rangdum → Purni, cruzando el Pensi La y pasando por Padum. Noche en Purni.
• Día 5 · 6 de agosto. Purni → Padum → Lingshed.

• Día 6 · 7 de agosto. Lingshed → Lamayuru, por el paso de Sirsir La.
• Día 7 · 8 de agosto. Lamayuru → Leh. Gestión de permisos.
• Día 8 · 9 de agosto. Leh → Korzok. Llegada al Festival Nómada de Changthang.
• Día 9 · 10 de agosto. Festival en Korzok.
• Día 10 · 11 de agosto. Korzok → Leh.
• Día 11 · 12 de agosto. Leh → Nubra, cruzando Khardung La.
• Día 12 · 13 de agosto. Nubra → Turtuk → Nubra. Noche en Nubra.
• Día 13 · 14 de agosto. Nubra → Leh. Tarde en Leh.
• Día 14 · 15 de agosto. Salida desde Leh.

¿Zanskar o El Valle de Ladakh?

Como mencionaba antes, el nombre de Ladakh se utiliza tanto para referirse a toda la región como a uno de sus valles principales. Dentro de esta región encontramos dos grandes zonas: el valle de Zanskar y el valle de Ladakh. Mi recomendación es, sin duda, visitar ambos.

Si el tiempo apremia y te ves obligado a elegir, yo me quedo con Zanskar. Es una zona que todavía se siente sumamente salvaje. Aunque su capital, Padum, ya muestra signos de progreso con obras por todas partes (un fenómeno similar al de Leh, pero a menor escala), el turismo aún no ha impactado con fuerza. El hecho de que no tenga aeropuerto ayuda a preservar ese aislamiento tan genuino. De hecho, a diferencia de la oferta hotelera insaciable que encuentras en Leh, en el Valle de Zanskar apenas hay hoteles y casi todo son homestays (casas locales), lo que garantiza una inmersión cultural muchísimo mayor.
Phuktal

Monjas de visita en el Monasterio de Phuktal

Cómo moverse por Ladakh: moto, coche o guía local

Ladakh es conocido como uno de los viajes en moto más famosos del mundo. Si quieres hacerlo así es sencillo: se alquila al llegar a Leh, o en Srinagar o Manali, y son motos grandes de gasolina. Nosotros teníamos claro que no lo haríamos en moto. Otra opción es alquilar coche, pero ojo: en Leh no se puede, hay que alquilarlo abajo (Srinagar o Manali) y subir con él al Himalaya.

 

Nosotros siempre tuvimos claro que haríamos el viaje en coche y con guía. Conocemos a gente que viajó directamente a Srinagar o a Leh y contrató allí mismo un taxi privado para la ruta, algunos con mejor experiencia que otros. Pero, después del viaje que hicimos por la región tibetana del Kham, queríamos un guía: es una forma más auténtica de conocer la cultura y la religión budista, y por eso dedicamos mucho tiempo a investigar guías locales.

Hay empresas locales de cierto tamaño, como Zanskar Kanishka Expeditions o Himalayan Locals. El problema que yo veo es que, al contratar una empresa, no sabes de primera mano cómo será el guía que te toque, y la experiencia puede cambiar mucho de uno a otro. Por eso, nosotros decidimos contratar directamente a un guía local, Paljor Dugges, sin empresa de por medio. Habíamos leído muy buenas referencias de él en Tripadvisor y, todo sea dicho, nos ofreció el precio más competitivo de todas las opciones que miramos: 130.000 rupias por 13 días, con coche, guía y gasolina (unos 1.200 € para los dos personas).

Fue una buena experiencia, aunque no terminó de ser lo que habíamos imaginado. Nosotros buscábamos un guía que nos contara cosas de la religión, de los templos y de la cultura local, y Paljor era ante todo un fixer, un solucionador, algo que hacía increíblemente bien. En zonas donde, tras mucho buscar en internet, no habíamos sido capaces de encontrar alojamiento, o lo que veíamos no daba buena impresión, él encontró y reservó homestays que estaban muy bien.

 

A continuación te comparto mis consejos clave si te estás planteando contratar un guía para realizar este viaje. Por lo general, el guía no será tu conductor, sino que subcontratan el vehículo aparte. En nuestro caso, hicimos toda la ruta de Zanskar entre Srinagar y Lamayuru con un coche y chófer, y cambiamos al dejar atrás Lamayuru para empezar el valle de Ladakh. Paljor, nuestro guía, nos explicó que este cambio se debe estrictamente a temas de jurisdicción local y permisos de transporte. Por otra lado, para evitar sorpresas y viajar con total tranquilidad, te recomiendo exigir desde el primer momento que el coche tenga cinturones de seguridad operativos, que los horarios sean flexibles y, sobre todo, que compartas el itinerario detallado antes de cerrar el acuerdo. Esto último es vital; nosotros tuvimos que batallar bastante para modificar la ruta y poder visitar Lingshed debido a un malentendido inicial. Tener todo el plan acordado y por escrito antes de arrancar te ahorrará muchos dolores de cabeza durante el viaje.

Tso Moriri Moto

Motorista en el Lago Moriri, a 4.500 metros de altura

Fue una buena experiencia, aunque no terminó de ser lo que habíamos imaginado. Nosotros buscábamos un guía que nos contara cosas de la religión, de los templos y de la cultura local, y Paljor era ante todo un fixer, un solucionador, algo que hacía increíblemente bien. En zonas donde, tras mucho buscar en internet, no habíamos sido capaces de encontrar alojamiento, o lo que veíamos no daba buena impresión, él encontró y reservó homestays que estaban muy bien.

 

A continuación te comparto mis consejos clave si te estás planteando contratar un guía para realizar este viaje. Por lo general, el guía no será tu conductor, sino que subcontratan el vehículo aparte. 

Tso Moriri Moto

Motorista en el Lago Moriri, a 4.500 metros de altura

En nuestro caso, hicimos toda la ruta de Zanskar entre Srinagar y Lamayuru con un coche y chófer, y cambiamos al dejar atrás Lamayuru para empezar el valle de Ladakh. Paljor, nuestro guía, nos explicó que este cambio se debe estrictamente a temas de jurisdicción local y permisos de transporte. Por otra lado, para evitar sorpresas y viajar con total tranquilidad, te recomiendo exigir desde el primer momento que el coche tenga cinturones de seguridad operativos, que los horarios sean flexibles y, sobre todo, que compartas el itinerario detallado antes de cerrar el acuerdo. Esto último es vital; nosotros tuvimos que batallar bastante para modificar la ruta y poder visitar Lingshed debido a un malentendido inicial. Tener todo el plan acordado y por escrito antes de arrancar te ahorrará muchos dolores de cabeza durante el viaje.

Permisos para visitar el Valle de Ladakh: qué son y cómo conseguirlos

Para visitar Nubra (incluido Turtuk) y la meseta del Changthang (donde se encuentran los lagos Pangong y Moriri), los extranjeros necesitamos el Protected Area Permit (PAP) por ser zonas fronterizas con Pakistán y China. No se puede tramitar por libre; debe gestionarlo una agencia en Leh. Nuestro guía se encargó de todo, aunque nos obligó a pasar una tarde en Leh en mitad del viaje para que Paljor pudiera tramitar el papeleo mientras nosotros visitábamos la ciudad. No recuerdo el precio exacto, pero rondaba los 12 o 15 € por persona incluyendo la comisión. Lleva siempre varias fotocopias, ya que los militares se quedan con una en cada puesto de control.

 

Al planear la ruta, ten en cuenta que Zanskar no requiere ningún permiso. Además, zonas de Changthang tradicionalmente cerradas, como Hanle, ya se han abierto a extranjeros si viajas en un grupo de mínimo dos personas y tienes reserva en sus alojamientos locales.

Mal de altura en Ladakh: cómo lo viví y cómo llevarlo

Casi todo Ladakh está por encima de los 3.000 metros de altitud. Leh está a unos 3.500, Padum, la capital de Zanskar, a 3.657, y Korzok, en la meseta de Changthang, donde dormimos durante el Festival de los Nómadas, a unos 4.600; los pasos de montaña llegan casi a los 5.000, y Khardung La a 5.480. A 2.500 metros cada respiración aporta ya aproximadamente una cuarta parte menos de oxígeno que a nivel del mar, y a partir de ahí va a menos. El cuerpo necesita días para adaptarse, y lo que cuenta no es lo alto que llegues de día, sino a qué altura duermes: las guías médicas recomiendan no subir más de 500 metros por noche por encima de los 3.000, con un día de descanso cada tres o cuatro. El mal de altura suele ser leve y pasa bebiendo mucha agua, con descanso o descendiendo, pero ignorarlo puede acabar en un edema cerebral o pulmonar, potencialmente mortal.

 

Hay dos formas de llegar a Ladakh. En avión, pasas de unos 216 metros en Delhi a unos 3.500 en Leh en algo más de una hora de vuelo, y el cuerpo no tiene tiempo de adaptarse. La recomendación es pasar las primeras 24 horas sin esfuerzo físico, y en la práctica eso significa quedarte en el hotel, porque la ciudad está construida casi toda en pendiente. En nuestro caso, el hotel donde nos alojamos, el Dolkhar Ladakh, ofrecía oxígeno a los clientes y una máquina para medir la saturación en sangre, para comprobar que lo llevas bien. Además, si los síntomas empeoran, no hay forma de descender rápido: el lugar más bajo es Alchi, a poco más de una hora de trayecto. Más detalles en nuestra guía de Leh.

Monasterio de Thiksey

Interior del Templo de Thiksey

Por carretera, desde Srinagar o desde Manali, la altura sube poco a poco, pero tampoco es una garantía: el riesgo está en los saltos de un día para otro, y en esta zona hay etapas que lo superan con creces. Tiene, eso sí, una ventaja sobre el avión, como cuento a continuación: la ruta no es una subida continua.

 

Nosotros hicimos el viaje por carretera, entrando por Srinagar, para no perder parte de las vacaciones en un hotel. Y aun así el mal de altura nos alcanzó: la altura fue subiendo poco a poco, o eso creíamos. En el segundo día de ascenso fuimos de Kargil (2.676 m) a Rangdum (unos 4.000 m), más de 1.300 metros de subida en un solo día, casi el triple de lo recomendado. Aunque esa tarde hicimos un paseo en llano en la extensión del Valle frente al hotel y esa noche el mal de altura nos dio fuerte: nos despertamos con un dolor de cabeza horrible, mucho más duro que una resaca, y yo incluso vomité. No fue grave porque ese mismo día bajábamos a Padum (3.657 m): con un ibuprofeno y, sobre todo, con el descenso, a las pocas horas me recuperé. Es el privilegio de la carretera, que no tienes si vuelas a Leh.

 

Si los síntomas empeoran, o aparecen confusión, falta de coordinación o dificultad para respirar en reposo, lo que hay que hacer es bajar de altitud cuanto antes. Por eso creo que es muy importante tomarse las recomendaciones de reposo muy en serio: descansar, beber muchísima agua, y no confundir el ibuprofeno, que alivia el dolor de cabeza, con una solución. Nosotros no tomamos medicación preventiva, pero muchos turistas lo hacen. Lo puedes consultar con tu médico antes de viajar.

¿Es seguro viajar a Ladakh?

En general es un viaje bastante seguro, pero hay cosas que conviene saber. Más allá de los riesgos derivados del mal de altura, lo que más peligroso me pareció fueron las carreteras, con caída de piedras sobre el asfalto a todas horas. Un día se derrumbó parte de la carretera que une Purne con Padum y estuvimos unas siete horas atrapados mientras las excavadoras abrían paso. En Khardung La, dos motoristas habían muerto el día antes de que pasáramos, por piedras que caían de la montaña.

 

Hay otra cosa que considerar antes de reservar es la entrada por Srinagar. Algunos países desaconsejan viajar a Jammu y Cachemira en razón de la historia reciente de conflicto de fronteras con Pakistán. En esta guía sobre Srinagar te cuento nuestra experiencia. Consulta la recomendación vigente de tu país (en España, la del Ministerio de Asuntos Exteriores). Si prefieres evitar Cachemira, la alternativa es entrar por Manali.

 

Y por supuesto están todos los riesgos derivados del clima. En el valle de Zanskar, la ciudad de Padum se encuentra a los pies de una montaña coronada por un glaciar precioso. Con el sol golpeando la roca, me preguntaba qué pasaría en caso de deshielo, algo cada vez más común en la cordillera. Le pregunté a Paljor si era peligroso. «Si se cae, sí», me confirmó. No pude dejar de pensar en esa conversación días después, el 26 de agosto de 2026, cuando parte del glaciar de la cara norte del Langtang Lirung, en la frontera entre Nepal y el Tíbet, se desplomó. El derrumbe bloqueó el río Lhende Khola y, cuando la presa cedió, la riada arrasó comunidades de Rasuwa, Nuwakot y Dhading. A 29 de agosto, la policía nepalí había recuperado 669 cuerpos y las autoridades daban a más de 2.400 personas por desaparecidas; las cifras seguían cambiando y los científicos aún estudian qué lo provocó. Lo que me quedó claro es que las poblaciones del Himalaya, a 3.000 o 4.000 metros, viven bajo montañas que pueden ceder en cualquier momento, y que de momento no hay manera de saber cuándo.

Presupuesto Ladakh

Nubra vertical

Desierto de Nubra, frente a la Coordillera del Karakorum

  • Vuelos Internacionales: 600 EUR

  • Vuelos internos: 142 EUR

  • Visado: 22 EUR
  • Seguro de viaje: 61 EUR
  • Guía, coche y conductor: 600 EUR
  • Alojamiento (13 noches) : 350 EUR
  • Comidas: 100 EUR
  • Permisos: 12 EUR

TOTAL: ~1900 EUR

Aclaraciones: El guía con conductor nos costó 130.000 rupias por los 13 días de ruta (unos 1.200 € para los dos), con coche, guía y gasolina incluidos. El alojamiento salió a una media de unos 50 € la noche por habitación, con hoteles y homestays alrededor de 20€ y los precios más altos del Dolkhar Ladakh en Leh. Los homestays (con cena y desayuno incluidos) me parecieron caros para el coste de la vida en Ladakh, pero la oferta es tan pequeña que cada uno pone el precio que quiere: pagamos lo mismo por un futón en el suelo en el homestay de Lingshed, que por un hotel nuevo y bastante bueno en Korzok durante los días del festival. 

 

La comida fue lo más barato del viaje: muchos días comimos por entre dos y tres euros por persona, siendo esta la única opción disponible. El seguro costó 60,8 € por persona: cogimos el básico que no cubre senderismo en altitud, porque no hicimos ningún trekking de montaña. En caso de incluir rutas de senderismo recomiendo tomar la opción de seguro que cubre accidentes a más de 3.000 metros de altura. 

Nubra vertical

Desierto de Nubra, frente a la Coordillera del Karakorum

Para catorce días y dos personas, el viaje nos costó unos 1.900 € por persona, vuelos incluidos. Añado el desglose por persona para un viaje organizado para dos:

  • Vuelos Internacionales: 600 EUR

  • Vuelos internos: 142 EUR

  • Visado: 22 EUR
  • Seguro de viaje: 61 EUR
  • Guía, coche y conductor: 600 EUR
  • Alojamiento (13 noches) : 350 EUR
  • Comidas: 100 EUR
  • Permisos: 12 EUR

TOTAL: ~1900 EUR

Aclaraciones: El guía con conductor nos costó 130.000 rupias por los 13 días de ruta (unos 1.200 € para los dos), con coche, guía y gasolina incluidos. 

El alojamiento salió a una media de unos 50 € la noche por habitación, con hoteles y homestays alrededor de 20€ y los precios más altos del Dolkhar Ladakh en Leh. Los homestays (con cena y desayuno incluidos) me parecieron caros para el coste de la vida en Ladakh, pero la oferta es tan pequeña que cada uno pone el precio que quiere: pagamos lo mismo por un futón en el suelo en el homestay de Lingshed, que por un hotel nuevo y bastante bueno en Korzok durante los días del festival. 

 

La comida fue lo más barato del viaje: muchos días comimos por entre dos y tres euros por persona, siendo esta la única opción disponible. El seguro costó 60,8 € por persona: cogimos el básico que no cubre senderismo en altitud, porque no hicimos ningún trekking de montaña. En caso de incluir rutas de senderismo recomiendo tomar la opción de seguro que cubre accidentes a más de 3.000 metros de altura. 

Recomendación Final

Como recomendación final, merece mucho la pena descargarse la app Registro de Viajeros MAEC y registrar tu viaje antes de salir. Apenas lleva cinco minutos y te permite recibir alertas consulares en tiempo real, además de facilitar que el Gobierno de España pueda localizarte en caso de emergencia. Es un gesto sencillo que puede marcar la diferencia cuando más lo necesitas.

Entradas Relacionadas

Guía: Preparar viaje a India, por libre

Srinagar, Cachemira

48 horas en Bombay

El alimento principal de aquella región era el tsampa. Allí vimos también cómo lo preparaban. Se calienta arena al rojo vivo en una sartén de hierro, se añaden los granos de cebada y se remueven. Con el calor los granos estallan con un ligero chasquido. Después se pasa todo por un colador de malla fina, la arena se separa de los granos y estos se muelen muy fino. Se obtiene así una harina aromática, lista para comer, que se suele amasar con té de mantequilla y se come tal cual. Para la mezcla se puede utılizar también cerveza o leche. Los tibetanos son muy creativos en la preparación de los platos de tampa que diariamente llegan a la mesa.
– Heinrich Harrer, Siete años en el Tíbet