Rajastán · India · Agosto 2022
21 días en Rajastán, Agra y Benarés
Agosto, 2022 — Nadie describió mejor que Mark Twain lo que supone para el viajero la experiencia de visitar India, descubrir su grandeza pero también enfrentarse a la pobreza, al hambre y al ruido incesante. En esta guía podrás encontrar información práctica sobre qué esperar de un viaje a Rajastán, el Triángulo Dorado y la ciudad sagrada de Benarés, el itinerario recomendado, las mejores fechas de viaje, las opciones de transporte que usar, consejos de alojamientos y comidas, un presupuesto orientativo así como un recorrido por las diez mejores experiencias que vivir en este viaje.
Viaje realizado en agosto de 2022 · Actualizado en noviembre de 2026
¡Esto es la India! Tierra de sueños y romance, de fabulosa riqueza y pobreza sin precedentes, de esplendor y de harapos, de palacios y chozas, de hambre y pestilencia, de genios y gigantes y lámparas de Aladino, de tigres y elefantes, donde encontrar la cobra y la selva, el país de las cien naciones y del centenar de lenguas, de un millar de religiones y dos millones de dioses, cuna de la raza humana, del lenguaje humano, madre de la historia, abuela de la leyenda y bisabuela de las tradiciones.
Mark Twain
Qué esperar de este viaje
India es un país de vastas dimensiones. Con sus 3,2 millones de kilómetros cuadrados, su extensión es más de seis veces la de España. En este viaje encontrarás la grandeza pasada de los fuertes y palacetes (havelis) de la Ruta de la Seda, hermosos templos hinduistas y jainistas ricamente ornamentados, ciudades teñidas de tradición e iluminadas por coloridos saris, impresionantes tumbas del antiguo imperio mogol, las escaleras infinitas de los stepwells en una zona donde siempre escaseó el agua, las callejuelas azules que contribuyeron a la fama de Steve McCurry y, como no podía ser de otra manera, calles pobladas por el caos ocasionado por la convivencia sin fisuras de animales, viandantes, rickshaws, motocicletas, coches y bicicletas.
Sobre cuánto tiempo necesita de verdad un viaje a la India, y por qué, lo desarrollo en la guía general del país.
De la arenisca de Jaisalmer al mármol de Agra.
El itinerario, día a día
- Día 1. Llegada a Delhi y trayecto a Mandawa. Visita de Mandawa.
- Día 2. Trayecto Mandawa a Bikaner. Visita de Bikaner y del Templo de la Rata.
- Día 3. Trayecto Bikaner a Jaisalmer. Tarde y paseo en Jaisalmer.
- Día 4. Jaisalmer y Lodurva.
- Día 5. Trayecto Jaisalmer a Jodhpur. Tarde y paseo por Jodhpur.
- Día 6. Jodhpur.
- Día 7. Trayecto de Jodhpur a Udaipur con parada en Ranakpur.
- Día 8. Udaipur.
- Día 9. Trayecto de Udaipur a Pushkar con parada en Chittorgarh.
- Día 10. Trayecto de Pushkar a Jaipur.
- Día 11. Jaipur.
- Día 12. Trayecto de Jaipur a Agra con parada en Chand Baori y en Fatehpur Sikri.
- Día 13. Agra.
- Día 14. Trayecto Agra a Gwalior. Visita de Gwalior.
- Día 15. Trayecto de Gwalior a Orchha. Visita de Orchha.
- Día 16. Trayecto de Orchha a Khajuraho. Tren nocturno a Benarés.
- Día 17. Benarés.
- Día 18. Benarés.
- Día 19. Vuelo de Benarés a Delhi.
- Día 20. Delhi.
- Día 21. Vuelo Delhi a Barcelona.
¿Merece la pena viajar a Rajastán en agosto?
Agosto se considera temporada baja para un viaje a la India, lo que hace que, si quitamos los puntos del Triángulo Dorado (Nueva Delhi, Agra y Jaipur), tendremos la tranquilidad de viajar con más oferta y a mejores precios. En mi viaje a la India encontré muchísimo más turismo local que extranjero, lo cual me llevó a bonitos encuentros con viajeros indios, y aparte de tres o cuatro parejas con las que íbamos coincidiendo, en ningún momento me sentí abrumada por el turismo exacerbado encontrado en otros países.
Por otra parte, como conmemoración de la Independencia de la India (15 de agosto) el gobierno permite la entrada gratuita a múltiples monumentos (entre ellos el Taj Mahal) del 13 al 15 de agosto. Si bien esto puede parecer un punto a favor de viajar en estas fechas, en mi caso no lo supuso, y hubiese preferido pagar que vivir en mis carnes lo que supone estar en un país tan extremamente poblado. La masificación india es una realidad, y no sé si demasiado agradable.
En cualquier caso, el punto más negativo de realizar este itinerario en agosto es, sin lugar a dudas, el hecho de que el Ganges va tan crecido a causa del monzón que es difícil ver las cremaciones de Benarés y pasear por sus famosos ghats. También es cierto que podrás observar la fuerza del cauce del río sagrado de la religión hinduista.
Por último, otro aspecto negativo de viajar en estas fechas es el hecho de que los parques naturales tienen varios accesos restringidos, lo que dificulta el avistamiento de tigres. Este es el caso del Parque Nacional de Ranthambore, situado en el Triángulo Dorado.
El calendario completo del país, región por región y mes a mes, está en la guía de cuándo viajar a la India.
Qué visitar, parada a parada
Las diez paradas que más me marcaron de este itinerario, en el orden en que las recorrimos.
1 · Un paseo por Mandawa
Mandawa es una pequeña población de veinte mil habitantes famosa por sus havelis, o antiguos palacetes de ricos comerciantes de la ruta de la seda. Con calles sin asfaltar y alejada de cualquier ruta turística, nunca se nos habría ocurrido parar en este lugar de no ser por necesitar una parada de reposo entre Delhi y Jaisalmer, ¡y menos mal que paramos! La paz y tranquilidad de Mandawa nos maravilló.
Mandawa se puede ver perfectamente en una tarde de paseo. Nosotros lo hicimos de la mano de Krishna, un joven de apenas dieciocho años que conocimos a la entrada del hotel donde nos hospedábamos, un antiguo haveli reformado llamado Hotel Radhika Haveli (muy recomendado). Conocer esta pequeña población de paseo con un local fue una experiencia muy grata. Krishna era un joven muy educado que hablaba perfectamente español con quien acordamos un precio de 300 rupias por un paseo de tres horas.
En nuestro paseo, visitamos, entre otros, antiguos havelis reformados (especialmente bonito el de Chokhani Haveli), el antiguo Hotel Royal Rest (ahora cerrado pero cuya fachada decadente trae al viajero la belleza de una época pasada) y la calle principal de comercios Mandawa Road con la puerta de acceso Sonthalia Gate.
Uno de los puntos álgidos de la visita fue la puesta de sol en la terraza del hotel, donde pudimos contemplar el hermoso cambio de colores del cielo en soledad, escuchando la llamada a la oración de mezquitas cercanas acompañado por puntuales mugidos de vacas. Una auténtica gozada.
Un paseo por Mandawa · Un niño jugando en Chokhani Haveli.
2 · Jaisalmer
Jaisalmer y sus alrededores merecen de dos a tres días de visita. Situada junto al desierto del Thar, Jaisalmer constituyó un importante enclave de la ruta de la seda y en su entramado de callejuelas aún encontramos trazos de su grandilocuencia pasada. En Jaisalmer merece la pena callejear por el interior de las murallas del fuerte (aún habitado hoy en día), visitar los siete templos jainistas, conocer sus havelis y pasear por el Lago Gadisar a primera o última hora del día.
Recomiendo comenzar la visita de la ciudad con los templos jainistas, localizados en el interior del fuerte, pues el horario de apertura de estos es limitado. En agosto de 2022, el horario era de 7 a 12 de la mañana y la entrada tenía un precio de 300 rupias (alrededor de 3,5 €) con cámaras fotográficas incluidas. Me consta, no obstante, que estos son detalles que pueden cambiar de un día a otro, pues el mismo día que nosotros visitamos los templos pudimos ver cómo echaban pintura al cartel de información de visita para añadir nuevas tarifas de acceso. Durante nuestra visita, un monje de faldilla y turbante naranja y ataviado con una tikka en la frente nos acompañó dándonos información sobre la religión jainista de la cual nada conocíamos hasta ese momento. A pesar de encontrar múltiples carteles que previenen al viajero de dejar dinero a los monjes, estos mismos suelen mendigar al terminar la visita, si bien no son demasiado insistentes ante la negativa.
No me dejaría los havelis —o antiguos palacetes de ricos mercaderes— de Kothari's Patwon y Patwa, situados uno junto al otro, ni el de Nathmal Ki Haveli. ¡La ornamentación de las fachadas de estos edificios es verdaderamente hermosa! De ir con el tiempo justo, podríamos prescindir de la visita al interior de los edificios, pero verlos por fuera es, en mi opinión, lo que no me perdería de Jaisalmer.
En el interior del fuerte podremos visitar el palacio. La entrada al mismo viene con un audioguía que cuenta hermosos relatos relacionados con la historia del fuerte y de la ciudad.
La visita a Jaisalmer suele ir acompañada de una excursión al desierto del Thar en camellos a la caída de la tarde, tras la cual los viajeros pueden hacer noche bajo la luz de las estrellas. En nuestro caso preferimos cambiar esta experiencia por la visita al pueblo de Lodurva y sus templos jainistas, situado a unos pocos kilómetros de la ciudad. Lodurva es un aislado pueblo donde el viajero podrá vivir una experiencia mucho más rural de la India. Los templos de Lodurva Parshwanatha y Parashvanath me parecieron increíbles. Para terminar la visita, recomiendo culminar la tarde observando la caída del sol sobre los cenotafios de Bada Bagh (antiguas tumbas reales). A pesar del pobre estado de conservación del lugar, la calma que se respira es magnífica.




Entrada al haveli Kothari's Patwon · Cenotafios reales de Bada Bagh · Una calle de Jaisalmer.
3 · Jodhpur, la ciudad de Steve McCurry
Jodhpur es una de las primeras ciudades de la India que vienen a la mente al viajero, en parte debido a la gran colección de fotos que el célebre Steve McCurry tiene sobre este lugar. Y no es para menos: Jodhpur, con sus calles y edificios pintados de azul, con su ornamentado fuerte coronando la ciudad y con el vibrante stepwell donde el viajero podrá observar los poco temerosos locales saltar al agua, es una de las ciudades que mejor recuerdo de todo Rajastán.
En una estancia en la ciudad de Jodhpur no me dejaría el Fuerte Mehrangarh —el más bonito de todos los visitados— ni el colindante palacio Jaswant Thada, construido con el mismo mármol que el Taj Mahal, además de pasear por los callejones azules de la ciudad (en Google Maps los podrás encontrar por Blue Corridor Jodhpur), observar a los chicos lanzarse al agua en el stepwell y visitar el mercado en las cercanías de la Torre del Reloj. Al atardecer, recomendamos encontrar una terraza en alto desde donde observar el sol caer sobre la ciudad con el cielo surcado por las múltiples cometas que vuelan los niños. A medida que la luz del día desaparece, las luces del fuerte se iluminan: una forma formidable de acabar el día.
Un lugar poco conocido de Jodhpur que disfruté mucho fue la visita a los jardines Mandore junto con los cenotafios (tumbas reales) de Panchkund Chattriya. Aunque se encuentran alejados del centro de la ciudad, la visita bien merece la pena. Ojo porque la visita a los cenotafios solo se permite hasta las cinco de la tarde.
4 · Ranakpur
Transitar la carretera de acceso al santuario de Ranakpur lleva a uno a olvidar la aridez del desierto del Thar encontrada en otras zonas del Rajastán. El conjunto de templos de Ranakpur se encuentra en un lugar privilegiado, rodeado de la exuberancia de la selva.
Fue uno de los lugares que más me sorprendió del viaje, y si bien hay que hacer un desvío en la carretera que lleva de Jodhpur a Udaipur, a mí me compensó con creces. Este templo jainista, cuyo exterior no llama excesivamente la atención, esconde en su interior una gran maravilla.
Una escalinata de mármol precede la entrada del templo, al que —como todos los templos del país— se accede descalzo. La planta del edificio es cruciforme, con un patio central descubierto y rodeado de una columnata. Un frondoso árbol situado en uno de los laterales del patio llena de belleza la escena. Todo el templo está ricamente tallado, en especial los techos, que son espectaculares.
Está terminantemente prohibida la entrada al templo con objetos de piel (la religión jainista se opone a cualquier tipo de maltrato animal). A la entrada, se prestan fulares para que las mujeres se cubran pelo y los hombros (tanto mejor si llevas el tuyo propio). La entrada incluye audioguía (muy recomendable), aunque el acceso con cámaras requiere de un pago superior.
Nosotros no dormimos en la zona, sino que pasamos por el santuario en nuestro camino desde Jodhpur a Udaipur.
El templo jainista de Ranakpur, por dentro.
5 · Udaipur
Udaipur es una ciudad llena de romanticismo y glamour indio. Su lago se halla bordeado de verdes colinas que llegan tan lejos como permite la vista. Cuenta con ghats —o escaleras de acceso al lago— así como los pequeños islotes que hacen de este un enclave de gran belleza y tranquilidad.
En Udaipur encontraremos muchos menos animales en las calles del centro y, por lo general, las calles están mucho más limpias y son algo menos caóticas que en otros lugares de Rajastán. Todas estas cualidades hacen de Udaipur una ciudad con gran afluencia de turismo local. Lo que más me gustó de Udaipur fue la visita del palacio (que puedes o no combinar con un paseo en barco por el lago Pichola), los ghats de Ambrai y Lal, los espectáculos de danza tradicional en Bagore Ki Haveli y un buen atardecer sobre el lago en una de las múltiples terrazas de la ciudad.
Aviso de que Udaipur fue una de las ciudades donde más fake reviews encontramos en restauración. De todas las terrazas y restaurantes que visitamos, mi preferida y la que recomiendo es la de Natural View Restaurant: las vistas del Taj Lake Palace de noche desde allí te hacen sentir parte de un cuento de princesas de Disney. En el restaurante de al lado (Rainbow Restaurant) no estuvimos, pero también tenía muy buena pinta y mucha afluencia de locales.
6 · El lago sagrado de Pushkar
Según escritos hinduistas, el dios Brahma dejó caer una flor de loto sobre la tierra y Pushkar apareció. Ciudad de culto y peregrinación, Pushkar es una de las pocas ciudades indias en contar con un templo dedicado a este dios. Se trata de una pequeña población que se extiende en torno a un lago sagrado al cual se accede a través de los múltiples ghats —o escaleras de acceso al agua. Se trata de una ciudad sagrada que está repleta de templos aunque no todos permiten la visita.
Recomendaciones sobre la visita a Pushkar: a pesar de tratarse de una ciudad supertranquila y de peregrinación, hay ciertos ghats en los que intentan coaccionar al visitante a pagar donaciones. Se trata de una experiencia desagradable, en la cual te separan de tu grupo y te invitan a rezar con ellos, proporcionándote pétalos de rosa para tirar al río e intimidándote para que les dejes dinero. Mi recomendación es no participar de la actividad desde el inicio, o tener muy claro si quieres dejar dinero o no por la experiencia y cuánto, porque la insistencia de los religiosos puede llegar a ser verdaderamente desagradable.
En Pushkar recomiendo ver el atardecer desde el Sunset Point mientras te tomas un lassi de plátano en el restaurante del Hotel Sunset and Rooftop (donde hacen el hielo con agua mineral). En este punto, al menos cuando nosotros realizamos el viaje, suele merodear una madre india llamada Sunita, que para ganar algo de dinero con el que alimentar a sus hijos hace la henna. Para mí, conversar con Sunita y llegar a conocer su historia y resiliencia fue uno de los puntos fuertes de la estancia en Pushkar.
Por otro lado, el mercado de Pushkar es pura estimulación para los sentidos. Se trata, sin lugar a dudas, del paraíso de aquellos que viajan con intención de comprar prendas de ropa que más tarde vender en mercadillos en Europa. Al haber tantos europeos de larga estancia en la ciudad también es fácil encontrar restaurantes occidentales. A nosotros nos gustó particularmente la pizzería de leña Il Fornaio Pizzeria.



Mujeres conversan en la entrada de un templo · Los ghats del lago sagrado · Atardecer desde el sunset point.
7 · El templo de los monos en Jaipur
Jaipur, también conocida como la ciudad rosa, es una urbe de gran vitalidad. Al tratarse de una ciudad muy monumental, parte del circuito dorado, en Jaipur se pueden encontrar muchos más extranjeros, especialmente dentro de las murallas color rosado de la ciudad.
Nosotros recorrimos Jaipur en nuestro transporte privado. Sin embargo, de volver a la ciudad creo tomaría un tuc-tuc para impregnarme de la energía y movimiento de las calles de la ciudad. Las zonas de visita más comunes del centro son: Hawa Mahal (o palacio de las doncellas), el palacio, el Jantar Mantar (u observatorio), el bazar y el museo Albert Hall. Reconozco que, de todas estas visitas, la única que sentí que realmente merecía la pena era la del palacio de las doncellas. Dicho esto, hay un pase de monumentos que permite el acceso a todos por un precio relativamente económico. Algo más alejado del centro se encuentran: el Fuerte Ambar (con el templo Shri Jagat Shiromani al costado), el palacio en el lago Jal Mahal (muy ambientado en las horas del atardecer) y el Templo de los Monos (Galta Ji Temple). Estas tres últimas son las que yo no me perdería, especialmente Galta Ji Temple, un lugar de culto lleno de vida donde los hinduistas se dan baños en piscinas al acceso de los templos y los monos campan a sus anchas, jugando, atacándose entre ellos y pactando la tregua siempre y cuando los visitantes accedan a darle toda su comida. En Galta Ji Temple invertimos una hora para visitar todo el complejo y los templos cercanos, como el templo del Sol, situado en lo alto de la colina y con increíbles vistas a la ciudad desde las alturas.
Otra experiencia en Jaipur que nosotros decidimos no hacer es ir al cine a ver una película de Bollywood en el cine Raj Mandir. Por lo que leímos, es una forma de empaparse de la cultura local de la ciudad.
En Jaipur nos alojamos en el hotel Marigold Inn, uno de los mejores en cuanto a calidad-precio de todo nuestro viaje en el norte de la India. Marigold Inn está gestionado por Janu, un joven emprendedor indio que fue progresando de ser conductor de rickshaw a dueño de dos hoteles en la ciudad. Pasar el rato charlando con él y escuchando su historia en la agradable terraza del hotel fue un plus de nuestra estancia en la ciudad.



Templo de los monos en Jaipur · Atardecer en el palacio del lago, Jal Mahal · Amanecer sobre la ciudad.
8 · Agra y el Taj Mahal
Agra no decepciona, no importa cómo de altas sean las expectativas del viajero: las paredes de mármol blanco del imponente mausoleo que el emperador mogol Sha Jahan construyó para su amada y que recibiría el nombre de Taj Mahal merecen en sí la visita a la ciudad. Sin embargo, Agra tiene mucho más que ofrecer que esta maravilla del mundo moderno. Lo que yo no me dejaría en la ciudad: las vistas sobre el río Yamuna desde el Fuerte Rojo, la belleza del Mausoleo de Itimad-Ud-Daulah, la riqueza ornamental de la Tumba de Akbar y el maravilloso atardecer de los jardines Mehtab Bagh, con espléndidas vistas del Taj Mahal.
Algunos consejos prácticos a tener en cuenta: para disfrutar de la mejor experiencia de esta visita, recomendamos visitar el monumento al amanecer (las puertas abren alrededor de las cinco de la mañana). Para ello, lo mejor es pasar la noche en un hotel cercano al Taj Mahal, lo cual nos permitirá dirigirnos al monumento a pie a primera hora. Nosotros pasamos la noche en The Coral Tree Boutique Homestay y nos pareció que estaba muy bien. Ni en el Taj Mahal ni en los jardines Mehtab Bagh se permiten trípodes. Esto es importante recordarlo especialmente en la visita a los jardines puesto que no hay taquillas ni similar donde poder dejar el trípode en caso de llevarlo. Y muy importante: ¡ten cuidado con los monos! Están por todas partes en las inmediaciones del monumento y no son demasiado amigables.
El Taj Mahal solo se puede visitar de noche cuando hay luna llena. Toda la información de la visita nocturna está disponible en la web oficial.




El Taj Mahal al amanecer · Detalle del mármol · Los jardines · Vista desde el Fuerte Rojo.
9 · Gwalior y sus gigantes
La ciudad amurallada de Gwalior es hermosa, con el palacio Man Mandir ricamente ornamentado con pigmentos azul añil y los templos Sahastrabahu y Teli Ka Mandir situados en lo alto de una colina desde donde contemplar la ciudad moderna. Son los gigantes jainistas, sin embargo, los que hacen de esta una visita única y excepcional. Situados en la carretera de acceso al fuerte a través de la puerta Urvai, estas esculturas representan a los veinticuatro maestros, o tirthankars, que alcanzaron la liberación y mostraron el camino a seguir. Destaca la estatua de diecisiete metros de altura y que representa a Adinath sobre una flor de loto.
Caótica como la que más, la ciudad de Gwalior ofrece un remanso de paz al visitante en la observación de estas magníficas estatuas. Una vez completada la visita del fuerte y de las estatuas, la ciudad tiene poco más que ofrecer al viajero aparte del bullicio típico de la vida en India, motivo por el cual recomendaría la estancia en un buen hotel donde poder pasar horas de relax en preparación a la próxima etapa del viaje.
Esculturas de los maestros jainistas de Gwalior.
10 · Benarés
Benarés, Varanasi en hindi, es la ciudad sagrada hindú. Bañada por la madre Ganga (el sagrado río Ganges), en ella arde la eterna llama de Shiva, aquella que nunca se apaga y que prende la madera con olor a sándalo para realizar las famosas cremaciones al aire libre que dan fama a este lugar. En Benarés, la vida y la muerte se dan la mano. Es una ciudad que vive del y para el río: en él se lavan, con su agua se bendicen y junto a su cauce se realizan los aarti o rituales con fuego. Un entramado de callejuelas por donde apenas pasan bicicletas o pequeñas motocicletas comunica el núcleo bullicioso de la ciudad con el río al cual se accede por los numerosos ghats o escalinatas de peldaños en los cuales transcurre la vida. Observar el amanecer desde una barca en mitad del río, pasear por los ghats de la ciudad y presenciar las cremaciones son experiencias que todo viajero debe vivir en Benarés.
Benarés es una buena ciudad en la que callejear, y perderse. Las calles rezuman vida, y en cada esquina aparecen escenas de gran interés visual. La ciudad está plagada de sadhus o místicos, ascetas, practicantes de yoga y meditación y monjes errantes. No es extraño toparse con monjes que se tiznan la piel y el pelo de color blanco, portando vestimentas de color naranja, en su camino hacia la iluminación. En Benarés encontrarás múltiples restaurantes donde disfrutar de deliciosa comida india y extranjera. Recomiendo especialmente el restaurante japonés Buny Café.
Es importante escoger bien la fecha en la cual visitar Benarés. En los meses de julio a septiembre, el cauce del Ganges va tan crecido a causa del monzón que se hace imposible caminar junto al río a través de los 87 ghats que recorren la ciudad al borde del río. Las cremaciones, que habitualmente se desarrollan en dos de estos ghats, durante estos meses tienen lugar en el interior de centros que tan solo pueden ser visitados por el viajero a cambio de generosos donativos (en principio utilizados para la compra de madera con la que alimentar el fuego). Dependiendo de lo alto que esté el cauce del río, incluso la salida en barca queda prohibida por las autoridades de la ciudad.
En una visita a Benarés no me perdería las cremaciones en Manikarnika Ghat y Harishchandra Ghat (los únicos en donde se realizan las mismas), los rituales aarti en Dashashwamedh Ghat al atardecer y en Assi Ghat al amanecer, y tomar una barca para ver el sol salir desde el río. Normalmente las barcas desde las cuales se ve el amanecer llevan al visitante a Assi Ghat a tiempo para ver los aarti.
Cómo nos desplazamos
Hay varias y diversas formas de moverse a través de la India. Nosotros realizamos los diecisiete primeros días de viaje con un coche y chófer privado. Más tarde, debido a las largas distancias que queríamos recorrer, decidimos tomar un tren que nos llevase de las inmediaciones de Khajuraho a Benarés y de aquí, unos días más tarde, un vuelo interno a Nueva Delhi, donde terminaríamos nuestro viaje.
Cuando echo la vista atrás, considero que esta forma de organizar el viaje fue un verdadero acierto, pues nos dio flexibilidad a la hora de añadir destinos sobre la marcha (como Chittorgarh, que no estaba en nuestro plan inicial de viaje), así como nos permitió visitar muchísimos puntos sin preocuparnos de los horarios de los medios de transporte. Por supuesto, la opción de chófer y vehículo privado no es la más económica.
Algunas consideraciones que tener en cuenta de optar por esta opción son: nosotros contratamos nuestra agencia Kamal India Tours desde España y acordamos el pago del 50 % a la llegada y recogida en el aeropuerto de Nueva Delhi y 50 % al final del viaje. Kamal India Tours es una pequeña empresa llevada por dos hermanos, uno de ellos, Kamal, habla español perfecto. Para nuestro viaje, contrataron a otro conductor que estuvo con nosotros los primeros catorce días del viaje (el resto lo realizamos con Kamal). Algo a tener en cuenta es que nuestro conductor no hablaba buen inglés, y en ocasiones la comunicación no era sencilla. Esto dicho, nosotros quedamos encantados con el servicio.
Uno de los aspectos más positivos de contratar la agencia es que comprar billetes de tren o avión en India no es sencillo si no se cuenta con una tarjeta de crédito nacional. A nosotros Kamal nos resolvió el problema comprándonos los billetes por adelantado.
Dónde dormimos y dónde comimos
Las fake reviews, o comentarios falsos, fueron sin lugar a dudas el aspecto más negativo de nuestro viaje. Booking, Google Maps y todos aquellos motores de búsqueda que solemos utilizar en Europa para hacernos una idea de la calidad del lugar adonde vamos no son de fiar en la India. En múltiples ocasiones nos hospedamos en hoteles con muy altas puntuaciones de Booking que, verdaderamente, no estaban a la altura.
El colmo de la estafa fue el presentarnos en un restaurante en Udaipur que contaba con un 4,9 de 5 en Google Maps, con más de 500 comentarios, y descubrir un lugar vacío, plagado de mosquitos, lleno de manchas en suelo y paredes y donde no parecían haber cambiado la mantelería en meses. Un horror.
Los alojamientos que sí recomiendo de este viaje están contados en su parada: el Hotel Radhika Haveli de Mandawa, el Marigold Inn de Jaipur, que fue el mejor en calidad-precio de todo el viaje, y The Coral Tree Boutique Homestay de Agra, a un paseo del Taj Mahal.
Cómo filtrar reseñas en la India sin tropezar, después de cinco viajes al país, está en la guía general.
Qué comprar y dónde
En Rajastán abunda la artesanía, y no te faltarán oportunidades para encontrar hermosas piezas que comprar. No obstante, recomiendo prestar atención a dónde comprar, pues cada ciudad del Rajastán alberga su propia especialidad. Así pues, en Jaisalmer encontrarás hermosas alhajas y piezas ornamentales ricamente bruñidas en plata. En Jaipur entrarás en contacto con un cuero de muy alta calidad. En Udaipur encontrarás las pinturas más detalladas y luminosas que puedas imaginar y en Pushkar descubrirás el paraíso de la ropa hippie donde los españoles compran prendas que más tarde revenden en mercadillos.
Mi recomendación es comprar todos los regalos del viaje en Rajastán, por tratarse de una región menos turística y de piezas más auténticas que las que se pueden encontrar en el Triángulo Dorado o en Benarés.
Cuánto costó el viaje
Precios por persona de un viaje organizado para dos:
- Avión Barcelona – Delhi · 570 €
- Chófer privado, 17 días · 425 €
- Billete de tren 2AC · 21 €
- Hoteles, 22 noches · 300 €
- Comida, 22 días · 275 €
- Monumentos · 140 €
- Otros gastos · 20 €
- Total · 1.750 €
Estos precios son de agosto de 2022, cuando el euro estaba a 81 rupias. En noviembre de 2026 ronda las 110, así que la rupia se ha depreciado alrededor de un 35 % frente al euro: las partidas locales (alojamiento, comida, transporte terrestre y entradas) saldrían hoy bastante más baratas. El vuelo internacional es el único que no se beneficia.
Para saber cómo se paga y cómo se saca dinero en la India, con todo lo que ha cambiado desde 2022, está la guía de viajar a la India por libre.
Es una de las zonas más espléndidas de la India, una tierra mítica de castillos y fuertes que se yerguen en lo alto de las montañas. Hay sombríos desiertos monocromos, puntuados por destellos de color, en los que incluso las casas más modestas pueden tener más de un milenio de antigüedad. Es un lugar único en el mundo.
Anthony Bourdain