Guía completa para viajar a India por libre

2026

En esta guía te cuento la información esencial para organizar un viaje a la India, por libre: cómo se tramita la e-Visa, cuándo viajar según la zona que quieras ver, cómo moverse, cómo evitar timos comunes y cuánto nos costó cada viaje con el desglose real, nuestras percepcionesde seguridad, y recomendaciones sobre qué leer y podcasts que escuchar antes de llegar. 

Septiembre 2026 — He estado en la India cinco veces en cuatro años: tres por trabajo y dos por placer. Mi primer gran viaje fue en 2022: tres semanas recorriendo el Rajastán, Agra y Benarés. El segundo viaje de placer fue durante el verano del 2026, dos semanas cruzando el Himalaya Indio, de Srinagar a Leh por Cachemira, Zanskar y Ladak: una mezcla increíble de paisajes y cultura budista tibetana. 

 

La India no es un país en el sentido en que lo es España. El país más poblado del mundo son 3,2 millones de kilómetros cuadrados (más de seis veces España), en el que conviven dos mil etnias, que hablan hasta veintidós lenguas oficiales y que profesan seis religiones principales. En India la variedad de paisajes nos lleva desde el desierto al glaciar. Cualquier consejo que empiece por «en la India» y no diga *dónde* ni *cuándo* es sospechoso. En esta guía comparto toda la información transversal que me hubiera gustado tener disponible a la hora de organizar mi primer viaje a la India. Los itinerarios concretos, día a día y con presupuesto real, están en las subguías por región y/o ciudad.

Srinagar
Viaje al Norte de la India, por libre
Bombay

Guía a Srinagar y Ladakh

Guía a Rajastán, Agra y Benarés

Guía a Bombay

¡Esto es la India! Tierra de sueños y romance, de fabulosa riqueza y pobreza sin precedentes, de esplendor y de harapos, de palacios y chozas, de hambre y pestilencia, de genios y gigantes y lámparas de Aladino, de tigres y elefantes, donde encontrar la cobra y la selva, el país de las cien naciones y del centenar de lenguas, de un millar de religiones y dos millones de dioses, cuna de la raza humana, del lenguaje humano, madre de la historia, abuela de la leyenda y bisabuela de las tradiciones, cuyo ayer lleva la fecha de las antigüedades del resto de naciones – el único país situado bajo el sol al que se ha brindado el imperecedero interés de un extraño príncipe y de un campesino peculiar, de los ilustrados y de los ignorantes, de los sabios y de los locos, de los ricos y de los pobres, de los encadenados y de los libres, la tierra que todos los hombres desean ver, y que una vez vista, incluso si a través de un parpadeo, no dejaría ir, pues dicho parpadeo sería mejor que presenciar todas las maravillas juntas de todo el resto del mundo.
– Mark Twain

¿Necesito visado para viajar a la India?

Los españoles necesitamos una e-Visa de turista para entrar en la India, que se solicita íntegramente online y llega por correo electrónico en unos pocos días. Las opciones de e-visa disponibles en 2026 son: e-visa turista con validez de 30 días a contar desde el primer día de viaje (10 USD en temporada baja -de abril a junio- o 25 USD en temporada alta -de julio a marzo); una e-visa turista de 1 año que cuesta 40 USD y una e-visa turista de 5 años (de los cuáles solo se pueden pasar 90 días de manera ininterrumpida) por 200 USD. Todas las e-visas permiten múltiple entradas.
 
Para tramitar la e-visa es importante disponer de un pasaporte con seis meses de validez desde la fecha de entrada en el país, una foto digital reciente con fondo blanco, la dirección del primer alojamiento y los datos del vuelo. Recomiendo prestar especial atención a que la foto de carnet cumpla todos los requisitos puesto que es el elemento del visado que suele dar más problemas y llevar a más denegaciones de e-visa. 
 
Aunque la aprobación tarda de uno a cinco días laborables, recomiendo tramitarlo con dos o tres semanas de antelación para tener margen en caso de que la solicitud no estuviera realizada de manera correcta y sea denegada. En este caso, se puede solicitar nuevamente sin ningún problema. 
 
A tener en cuenta: la  e-Visa se solicita con una fecha de entrada prevista, y a partir de su aprobación hay una ventana concreta para entrar en el país. No lo tramites con seis meses de antelación pensando que lo dejas hecho, porque puede ser un problema.

¿Cuándo es el mejor momento para viajar a la India?

El calendario indio se divide, a grandes rasgos, en tres: el verano indio (de marzo a mayo) con zonas como la llanura del norte y el Rajastán que pasan tranquilamente de los 45 °C; el monzón (de junio a octubre) con lluvias fuertes y bastante devastadoras en el sur y en la costa oeste aunque no se notan demasiado en el Rajastán ni en el Himalaya; y la temporada alta (de octubre a marzo), con un clima amable y cielos más limpios, aunque con precios más altos y mayor turismo. 
 
Mi primer viaje de placer fueron las tres primeras semanas de agosto por Rajastán, el Triángulo Dorado y Benarés. En Rajastán el monzón empieza a aflojar justo en ese mes: hubo alguna tormenta y bastantes días de cielo gris, pero en ningún momento la lluvia condicionó el viaje; eso sí sudamos mucho puesto que hacía mucho calor y humedad. El precio a pagar fue Benarés: aunque no nos llovió, el monzón provoca que el Ganges vaya muy crecido en agosto y, en nuestro caso, no pudimos pasear por los ghats (nombre que reciben las escalinatas de acceso al río) ni ver las cremaciones al aire libre. 
 
Por otra parte, agosto en el Himalaya, es la época perfecta. Ladakh es una zona bastante seca y julio-agosto son los meses perfectos en términos de temperatura y con menor riesgo de catástrofes causadas por el deshielo de glaciares que los meses de marzo a mayo. De referencia, agosto en Leh ronda 25 °C de máxima y 10 °C de mínima, y en los pasos por encima de 4.500 m se acerca a 0 °C de noche. Puedes leer más sobre nuestro viaje a Ladakh en agosto aquí.
Agra

Vista del Taj Mahal desde los jardines Mehtab Bagh 

En caso de viajar al Sur, recomiendo aprovechar la ventana de noviembre a febrero. Durante el verano indio (de marzo a mayo) el calor húmedo de Kerala, Tamil Nadu o Karnataka es muy incómodo; y el pico del monzón (de junio a agosto), dificulta el viaje con lluvias torrenciales y, en ocasiones, inundaciones. Yo he viajado en dos ocasiones a Chennai, una en diciembre y otra en febrero, y en ambas ocasiones las temperaturas eran similares a las de un verano en Barcelona; quizás con temperaturas algo más bajas pero con una humedad superior.

 

Un aspecto a tener en cuenta en caso de viajar en agosto es la celebración del día de la Independencia India que tiene lugar el 15 de agosto. A modo de celebración, el Gobierno abre gratis muchos monumentos, el Taj Mahal incluido, del 13 al 15 de agosto. Nosotros visitamos Fatehpur Sikri y el Taj Mahal en estas fechas y, aunque nos salieron gratis, la realidad es que hubiéramos preferido pagar: ambos monumentos estaban completamente colapsados de turistas indios realizando la visita. Al fin y al cabo, no debemos olvidar que la India es el país más poblado del mundo, y la masificación es una realidad muy diferente a la que podemos pensar sentir en Europa. 

¿Cómo moverse por la India?

Las distancias en la India son enormes, por eso el decidir como moverse por la India es la decisión que más condiciona el viaje. Estas son las opciones que yo he utilizado y mis recomendaciones sobre cómo utilizar cada una.

Movernos entre ciudades lejanas: tren o avión

Rajastán

Aseos Públicos en Jaisalmer, Rajastán

El tren indio es el transporte del país y es una experiencia en sí misma, aunque el proceso de reserva es super complicado para extranjeros. Nosotros hicimos el trayecto de tren nocturno de Khajuraho a Benarés en clase 2AC por 21 € y todo fue muy bien: teníamos dos literas por compartimento, aire acondicionado y ropa de cama, y fue cómodo y puntual (algo que nos preocupaba porque el tren pasaba a las dos de la mañana). Pero como comentaba, el problema, ante todo, es conseguir comprar los billetes: La web oficial de IRCTC exige un registro que históricamente se atasca con números de teléfono y tarjetas extranjeras. En nuestro caso, el trayecto en tren era la parte final de un viaje de varias semanas cuya primera parte habíamos realizado contratando un coche con conductor, por lo que fue él mismo quien nos compró los billetes para esta parte del viaje.

 

Recomiendo reservar el tren con la mayor antelación posible puesto que las plazas de las rutas turísticas se agotan semanas antes. Añado además, las clases disponibles para la reserva de tren,  de más a menos cómodas, son: 1AC, 2AC, 3AC, Sleeper (SL) y asiento general. Para trayectos nocturnos con equipaje yo no bajaría de 3AC. 

 

La otra opción para distancias largas son los vuelos: hay muchos y a buen precio. Nosotros volamos de Benarés a Delhi en nuestro primer viaje y de Delhi a Srinagar y de Leh a Delhi en el segunto, y compramos los billetes a través de Trip.com. Un dato importante a tener en cuenta es que las aerolíneas nacionales como IndiGo suelen incluir en el precio una maleta de mano de hasta 8Kg en cabina y de 16 kg facturada. Recomiendo prestar atención a estos detalles para no tener sorpresas desagradables por sobrepeso en cabina. 

Realizar ruta en coche: contratar un coche con conductor

En mis dos grandes viajes a la India: el primero por Rajastán y Agra y el segundo en Cachemira y Ladakh, contraté un servicio de coche con conductor: un servicio que, si bien no es la opción más económica, en la India sale por muy buen precio. Esta opción para mí fue fundamental ya que nos permitió viajar de manera cómoda, con flexibilidad y sin invertir tanto tiempo en el transporte como hubieran supuesto el tomar trenes, autobuses o taxis compartidos. En ambas ocasiones contraté el guía desde España y acordé pago del 50% a la llegada y 50% al final del viaje.

 

En Rajastán y Agra, en el año 2022,  contratamos diecisiete días con coche y conductor privado a través de la agencia local Kamal India Tours por 850 EUR. En el Himalaya, en el año 2026, el planteamiento fue distinto puesto que queríamos contar con un guía y no únicamente transporte. De este modo, contratamos a Paljor, guía local, y fue él quien se encargó de subcontratar el coche y el conductor. Trece días de viaje privado para dos personas, nos costó 131.000 rupias, (unos 1.200 € en total). En las guías de cada viaje cuento la experiencia más en detalle.

Dentro de la ciudad: mi opción preferida es utilizar apps de taxi como Uber o Ola, aunque también se pueden parar rickshaws para distancias pequeñas.

En mi caso, he utilizado muchísimo Uber en mi viaje a Bombay y la experiencia fue excelente: sobre todo porque te ahorras la negociación del precio y el tener que llevar dinero en efectivo. El sobreprecio al extranjero en la India no es una anécdota, es el estado por defecto, y una app que fija la tarifa de antemano lo elimina de un golpe. Además te deja registro del trayecto, lo cual para mí era muy positivo viajando sola. Ola Cabs es la alternativa india y funciona parecido. Además, en muchas ciudades Uber también ofrece rickshaw motorizado (nombre que reciben los tuk-tuks en la india) desde la propia app, que para distancias cortas es la mejor combinación posible: el precio de un tuk-tuk sin el regateo de un tuk-tuk.
 

 

Cuando no hay cobertura o datos para usar estas apps, el rickshaw o taxi de la calle sigue siendo la opción más fácil. Dos reglas: acuerda el precio antes de subir o exige taxímetro. Y asume que vas a pagar algo más de lo que paga un local.
Jaipur

Palacio en el lago Jal Mahal al atardecer

Alojamientos y comidas ¡Ojo: fake reviews!

Las fake reviews (o comentarios falsos) fueron, sin lugar a dudas, el aspecto más negativo de nuestro primer viaje a India. Booking, Google Maps y todos aquellos motores de búsqueda que solemos utilizar en Europa para hacernos una idea de la calidad del lugar adonde vamos, no son de fiar en la India. En múltiples ocasiones nos hospedamos en hoteles con muy altas puntuaciones de Booking que, verdaderamente, no estaban a la altura. El culmén de la estafa fue el presentarnos en un restaurante en Udaipur que contaba con un 4.9 de 5 en Google Maps, con más de 500 comentarios, y descubrir un lugar vacío, plagado de mosquitos, lleno de manchas en suelo y paredes y donde no parecían haber cambiado la mantelería en meses. Un horror. Pero entonces, ¿hay alguna forma de ir sobre seguro al elegir adónde ir? Mi recomendación es filtrar por nota y leer todos los comentarios posibles. Lo importante es buscar una media de entre cuatro y cinco comentarios extranjeros, y no prestar atención a los comentarios de viajeros indios, la mayoría de los cuáles son, según mi experiencia, falsos. También fueron para mí una alerta roja aquellos lugares con comentarios de múltiples personas con el distintivo de “local guide“. Lo que en otros países me habría resultado un distintivo positivo, en India me olía a fake, y la verdad es que no hubo una vez en que visitara un lugar calificado con cinco estrellas por múltiples “local guides” y que no resultara un auténtico timo.

¿Es seguro viajar a la India?

En cinco viajes a la India, el país me ha parecido seguro. No he sufrido ningún incidente grave, y eso que en los viajes por libre llevaba bastante efectivo encima porque no había alternativa. Aun así, hay cosas que conviene saber antes de ir:

1. Estafas e insistencia

Timos pequeños. En Rajastán tuvimos algunos intentos de estafa. Fueron menores, pero conviene estar atentos. En Jaipur, comprando un par de cervezas, el chico del mostrador tenía un truco: cuando le dabas un billete lo cambiaba por otro, tiraba el tuyo al suelo (estaba detrás de una barra y no se veía) y te devolvía el cambio de ese otro billete. No se lo vimos hacer, pero estábamos seguros de lo que habíamos pagado. Nos asomamos tras la barra y el suelo estaba lleno de billetes de otros compradores. Algo parecido nos pasó en el metro de Delhi. Mi consejo es contar el cambio delante de la persona y no tener miedo de reclamar.

 

Pushkar. En los ghats nos acosaron de verdad. Nos separaron, nos metieron a rezar y, a mitad del rezo, nos dieron pétalos para tirar al lago. Por más que quisimos irnos, no nos dejaban. Después nos pidieron dinero con mucha insistencia, aunque ni siquiera habíamos usado lo que nos dieron. Mi consejo: no entres en la actividad desde el principio, o decide antes cuánto estás dispuesta a dar y mantenlo. Una vez dentro, salir cuesta.

2. Agua contaminada y comida en mal estado

Jaisalmer, India

Cenotafios en Jaisalmer

En India, los problemas estomacales derivados de tomar agua contaminada o comida en mal pueden arruinarte el viaje. Mi recomendación es beber siempre agua embotellada, comprobar que el precinto está intacto, y evitar la comida callejera, las bebidas con hielo y los alimentos crudos o poco cocinados. Ante un restaurante dudoso, yo siempre pido arroz o noodles fritos, donde el riesgo es menor. En todos mis viajes, siendo muy estricta con las comidas, lavándome las manos antes de comer y comprobando el agua (también para los dientes), nunca hemos tenido problemas de estómago.

3. Animales callejeros y mosquitos

Rajastán está lleno de animales callejeros (vacas, perros, ratas) y, con ellos, de sus excrementos. La creencia en la reencarnación hace que la relación de los locales hindús con los animales sea distinta a la nuestra: nuestro conductor, para evitar matar los mosquitos que nos atacaban en el coche, abría la ventanilla y, moviendo el aire hacia el exterior, trataba de hacer que los mosquitos salieran del coche por sí mismos. En otras palabras, él jamás habría dado un manotazo para matar a un mosquito que le estuviera picando. Toda esta presencia de animales en las calles tiene sus problemas: especialmente a causa de los perros y los monos que pueden transmitir la rabia. India es el país con más muertes por rabia del mundo: las estimaciones hablan de miles de muertes al año, la gran mayoría por mordedura de perro. Nuestra experiencia es que todos los perros que parecían mansos y apocados en la presencia de humanos durante el día, se agrupaban en intimidantes jaurías por las noches. Nuestra experiencia con los macacos no fue muy diferente: robaban comida y reaccionaba con mucha agresividad. En Benarés, por un pasaje estrecho que conducía hacia el hotel, un mono que comía en un tejado se asustó al vernos y nos persiguió chillando y corriendo durante varias calles. Iba con nosotros una mujer india que también salió corriendo, asustada.

 

Antes de viajar, consulta en un centro de vacunación internacional si te conviene vacunarte. Si un animal te muerde o te araña, lava la herida con agua y jabón durante varios minutos y ve a un hospital de inmediato, aunque parezca pequeña. Según el viaje, el dengue, la malaria y el chikunguña transmitidos por los mosquitos son también riesgos en ciertas zonas y estaciones.

Nubra, India

Camellos bactrianos en el Valle de Nubra

4. Altitud y peligros derivados en las carreteras del Hilamaya Indio

En el Himalaya tuvimos un par de días de mal de altura leve con dolor de cabeza muy intenso y vómitos. Pero lo que más peligroso me pareció fueron las carreteras, con caída de piedras sobre el asfalto a todas horas. Durante nuestro viaje, un día se derrumbó parte de la carretera y estuvimos unas siete horas atrapados mientras las excavadoras abrían paso. En el paso de Khardung La, a 5.400 metros, dos motoristas habían muerto el día antes de que pasáramos, por piedras que caían de la montaña.

 

En el Valle de Zanskar, la ciudad de Padum se encuentra a los pies de una montaña coronada por un glaciar precioso. Con el sol golpeando la roca, me preguntaba qué pasaría en caso de deshielo, un fenómeno cada vez más común en la coordillera. Le pregunté a Paljor, nuestro guía, si era peligroso. “Si se cae, sí”, me confirmó. No pude dejar de pensar en esta conversación dos semanas después, el 26 de agosto de 2026, cuando parte de un glaciar en la zona del Langtang Lirung, en la frontera entre Nepal y Tíbet, se desplomó junto con roca sobre el valle más abajo. La avalancha que ocasionó bloqueó el río Lhende Khola y, cuando el lago que se formó cedió, la riada arrasó comunidades de Rasuwa, Nuwakot y Dhading a lo largo de unos cien kilómetros. Las cifras de víctimas siguen siendo inciertas, pero se cuentan por cientos o más. 

Ladakh

Paso de montaña de Khardung La, a 5.480 metros de altura

Los científicos aún estudian qué lo provocó. Lo que me quedó claro es que las poblaciones del Himalaya, a 3.000 o 4.000 metros, viven bajo una montaña que puede ceder en cualquier momento, y que no hay manera de prevenir. 

5. Peligros derivados de las zonas fronterizas con China y Pakistán

Cachemira y ciertas zonas de Ladakh son territorios con tensión política real, presencia militar constante y una historia reciente de atentados. En abril de 2025, unos meses antes de nuestro viaje, Cachemira volvió a ocupar titulares: un atentado en Pahalgam acabó con la vida de 26 personas y dejó otras 17 heridas, en su mayoría turistas.

 

Eso no es motivo para no ir. Sí lo es para consultar la situación antes de viajar, registrarte en el Registro de Viajeros MAEC, contar con posibles cortes de internet o de carretera y dejar flexibilidad en el itinerario. Lo desarrollo con detalles en la guía de Srinagar.

Mi experiencia viajando como mujer

Mi única experiencia sola se resume a Bombay, en dos ocasiones, y me sentí cómoda. Cuando me desplazaba sola, utilizaba Uber que permite mantener el control sobre la ruta al tiempo que esta se queda registrada en la aplicación. En Ladakh no viajé sola, pero me pareció que habría sido un viaje tranquilo para viajar sola como mujer. En Rajastán, aunque no iba sola, sí noté una atención masculina constante, más de mirada e insistencia que de amenaza. Mi recomendación es ir con hombros y rodillas cubiertas para moverte con más tranquilidad.

Nota final sobre la seguridad en Delhi

Delhi es quizá el lugar donde más hay que estar atentos, y los propios indios de otras regiones le dan esa fama. A continuación narro algunas de mis experiencias que considero más relevantes saber:
  • Cubrir distancias a pie en Delhi. Nos alojábamos a diez minutos andando de la Tumba de Humayun, de manera que decidimos ir a pie, a mediodía, por una zona que en el mapa parecía céntrica y concurrida. Lo era, pero no había acera, los arcenes estaban llenos de chabolas y vimos barrios enteros de personas sin hogar. No sentimos peligro, pero entre el tráfico y la falta de sitio por donde caminar nos pareció mala idea. Desde entonces, para distancias cortas, utilizamos rickshaw.
  • Taxis del aeropuerto. Hemos oído que es frecuente el timo de los taxis al salir del aeropuerto internacional (que te den vueltas, que te digan que tu hotel está cerrado y te lleven a otro, etc.). Nosotros afortunadamente no lo sufrimos: la primera vez que aterrizamos en Delhi nos recogió directamente el conductor que habíamos contratado para recorrer el Rajastán, y las demás veces volamos a Delhi desde otra ciudad india, a la terminal doméstica, lo cual evita por completo este problema.

El hotel donde nos alojamos en Delhi tiene unos vídeos buenísimos sobre cómo sobrevivir en la ciudad, que recomiendo mucho: te dejo el primero de la serie a continuación.

¿Necesito ponerme alguna vacuna para viajar a la India?

No hay ninguna vacuna obligatoria para entrar desde España, pero sí varias recomendadas, como la del tétanos-difteria, la de la hepatitis A y la fiebre tifoidea. Mi recomendación es coger cita en cualquier centro de vacunación internacional del ministerio de sanidad en este enlace. Ojo porque en Barcelona ciudad suele haber una espera de alrededor de un mes para obtener cita.

¿Necesito seguro de viaje para viajar a la India?

Yo lo tengo claro: mi respuesta es sí. La sanidad privada india es buena pero se paga por adelantado y en efectivo, y un problema digestivo que requiera un par de días de suero es algo que le pasa a mucha gente. Nosotros contratamos el seguro con Heymondo. Afortunadamente no tuvimos que usarlo por lo que me falta información relevante para poder recomendarlo, pero hay dos aspectos que me gustaron: por una parte la facilidad de contratación, y por otro, el hecho de que cuenta con una app desde la que puedes abrir una incidencia directamente si lo necesitas, sin llamadas ni papeleo. En cuanto al precio, lo conseguimos con un descuento que encontramos buscando código descuento Heymondo —suele aplicar un 10%— así que si te interesa contratarlo, merece la pena buscarlo antes.
 
Como recomendación final, merece mucho la pena descargarse la app Registro de Viajeros MAEC y registrar tu viaje antes de salir. Apenas lleva cinco minutos y te permite recibir alertas consulares en tiempo real, además de facilitar que el Gobierno de España pueda localizarte en caso de emergencia. Es un gesto sencillo que puede marcar la diferencia cuando más lo necesitas.
Carreteras Ladakh

Carreteras de Ladakh

Tarjeta eSim en India

Experiencia con varias compañías: eSIM con Saily + Para tener internet (y poder usar Uber) tienes dos opciones: una tarjeta SIM local, que es la alternativa más económica, o una e-SIM, que aunque más cara, es la solución más fácil e instantánea. En mi caso, opté por la comodidad y compré una e-SIM con Maya Mobile, que me ofrecía 3 GB por 9 USD y funcionó perfectamente durante toda mi estancia.

 

En zonas fronterizas no funcionan. Puedes leer más en mi guía para viajar a Srinagar.

Dinero en la India

Una acción tan banal como sacar dinero se puede convertir en toda una aventura en la India. Aquí va mi aviso para navegantes: sacar dinero de un cajero en la India no siempre resulta fácil. Aunque muchos sitios aceptan tarjeta, no es así en todas partes, sobre todo en tiendas pequeñas y puestos, donde las tarjetas extranjeras a veces no funcionan. En los pueblos pequeños, además, a veces los bancos no permiten retiradas grandes de dinero. Mi recomendación es llevar rupias encima y, en caso de pasar por zonas pequeñas o remotas, sacar más dinero de lo que creas necesitar antes de llegar.


Hay dos tipos de comisiones al sacar dinero en el extranjero: la del cajero indio y la de tu banco. Comencemos por la del cajero indio. Los bancos públicos (como el SBI) no suelen cobrar comisión por extraer dinero con una tarjeta extranjera. Los privados, como HDFC, ICICI o Axis, cobran por retirada entre 150 y 335 rupias (de 1,50 a 3 €). Además, cada cajero tiene un límite por retirada: en el SBI es de 10.000 rupias (unos 90 €). Esto importa por una razón muy práctica. Si sacas dinero de un cajero sin comisiones, el límite no es un problema, porque puedes repetir la operación. Pero si lo haces en uno privado, pagarás entre 1,50 y 3 € por cada retirada. En nuestro caso, con el SBI, pudimos encadenar tantas retiradas seguidas como necesitamos, sin tener que pagar nada, aunque esto puede variar según el banco. Por otra parte esta la comisión del banco español. Aunque el cajero indio no cobre, la mayoría de tarjetas españolas sí lo hacen: o con una tasa fija, o de forma más sutil, aplicando su propio tipo de cambio, que puede llegar a ser entre un 3% y un 7% peor que el cambio real. Nosotros solemos usar una tarjeta de Revolut, que efectúa una tasa de cambio al 0% hasta 200 € y al 1% a partir de ahí). En nuestro último viaje también probamos el pack viajes  que nos había ofrecido de manera gratuita y a modo de promoción las tarjetas de La Caixa y BBVA, y que nos permitieron sacar dinero al cambio exacto, sin límite de operaciones ni comisión. Tener en cuenta estos aspectos puede ser diferencial: en un viaje de unos 2.000 € puede suponer entre 60 y 130 € según lo que aplique tu banco.


Un consejo práctico que yo siempre hago es nada más sacar dinero por primera vez, revisar cuánto me han cobrado en euros y compararlo ese con el cambio real. Y ojo con la pregunta del cajero: te ofrecerá sacar en INR (el cambio lo hace tu banco) o en tu moneda (el cambio lo hace el banco indio). Elige siempre INR, para que sea tu banco quien aplique el cambio real.

¿Qué leer antes de viajar a la India?

Creo que la India es el destino donde la lectura previa cambia más el viaje. No por erudición, sino porque sin un mínimo de contexto uno pasa tres semanas viendo caos donde hay un orden que no entiende.

 

No te voy a dar una lista canónica de veinte títulos. Estos son los que he leído yo, antes y entre viajes.

 

Si quieres entender la India de hoy: India, de la colección The Passenger. No es una guía ni el ensayo de un solo autor: es una antología de reportajes, fotografía y ensayo sobre la India contemporánea, de la colección italiana Iperborea, publicada aquí por Planeta en 2021. Entra justo donde las guías de viaje pasan de largo: el nacionalismo hindú del gobierno de Modi, el sistema de castas, el salto digital del país, los bailes de las hijras en Koovagam. Y el formato le va bien a la India, porque son muchas voces a la vez y ninguna pretende resumir el país.

 

Si solo vas a leer una novela: El tigre blanco, de Aravind Adiga. Booker 2008. La cuenta Balram Halwai, hijo de una familia pobre de Bihar que entra a trabajar como conductor de una familia rica y acaba montando su propio negocio en Bangalore, en forma de cartas al primer ministro chino. Es corta, afilada y nada complaciente con la nueva India. Y tiene un efecto secundario que viene bien para este viaje: explica mejor que ningún otro libro una distancia que vas a tener delante todos los días, la que hay entre quien va sentado detrás en el coche y quien conduce.

Si vas al norte y te tira la India espiritual: Shanti, shanti. Viaje al norte de la India rodando un documental, de Alexis Racionero. Salió del rodaje de Rubbersoul, un documental sobre los Beatles en Rishikesh y el mito hippie de la India, así que es mitad diario de viaje y mitad cuaderno de rodaje. Lo leí justo antes de mi primer viaje y esto es lo que anoté entonces:

«Disfruto de la lectura a pocas semanas de emprender mi viaje a la India. A través de sus páginas Alexis Racionero es capaz de transportarme a este país caótico y espiritual a partes iguales.»

Si vas al Himalaya: Ancient Futures: Learning from Ladakh, de Helena Norberg-Hodge, sobre lo que el desarrollo le hizo a Ladakh, escrito por alguien que llevaba allí décadas. Es difícil de encontrar en español, pero es el libro de Ladakh. 

Taj Mahal, Agra

Taj Mahal, en Agra

Reflexión final

Hay un tipo de incomodidad en la India que no he encontrado en ningún otro viaje hasta ahora. En ocasiones hay tanta pobreza a la vista, y tan poco de lo que normalmente se busca en una visita turística, que terminas con la sensación incómoda de haber ido a observar la pobreza en sí, como quien va al museo, como si la pobreza se convirtiera en un activo turístico. Esta es una sensación que tuve a lo largo de todo el viaje, y que he tardado tiempo en sacudirme. 


Un  lugar donde experimenté esta sensación de forma más profunda fue el Bazar de Chandni Chowk, en Delhi. Aparece en las guías como paseo recomendable junto a la Jama Masjid, pero a nosotros no nos resultó un paseo agradable. Al entrar en el mercado se nos acercaron varios mendigantes, que no dejaban de mirarnos y nos rodearon de una forma que nos resultó intimidante. En India el espacio personal al que estamos acostumbrados en Europa no existe, y cuando digo que se nos acercaron, es que casi nos estaban tocando de lo cerca que estaban. En el mercado en sí, las calles estaban echas polvo, con cableado eléctrico que daba un aspecto casi apocalíptico; los locales de comida de calle tenían colas de personas sentadas mendigando comida. Fue uno de los lugares de la India que más fricción y confusión me ha generado. 

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