Qué ver en Yeda, Arabia Saudí: guía completa de viaje
Abril 2025 — En esta guía encontrarás toda la información práctica para organizar una visita a Yeda, una de las ciudades más fascinantes del Mar Rojo. Dedicamos un día y medio a explorarla dentro de viaje de dos semanas entre Jordania y Arabia Saudí, desde Amán hasta Yeda. Si estás planificando una ruta similar o quieres conocer consejos generales para viajar a Arabia Saudí, aquí encontrarás todo lo necesario para preparar tu itinerario.
Primeras impresiones de Yeda: clima, transporte y alojamiento
Clima en Yeda: qué esperar según la época del año
Viajamos en abril y nos encontramos con temperaturas cercanas a los 40°C y una humedad muy alta. El clima es uno de los primeros retos al llegar a Yeda, especialmente fuera de los meses más suaves (noviembre–febrero). Si visitas la ciudad en primavera u otoño, prepárate para caminar poco y buscar aire acondicionado con frecuencia. En caso de visitar la ciudad entre mayo y septiembre planifícate para visitar a primera hora de la mañana y última de la tarde. Las temperaturas rara vez bajan de los 30ºC.
Cómo moverse por Yeda: transporte y distancias
Yeda es una ciudad enorme, con mucha carretera y barrios muy dispersos. Las distancias engañan y moverse a pie no siempre es práctico. Nosotros utilizamos Uber durante toda la estancia: es la opción más cómoda, aunque no especialmente económica; en dos días gastamos 230 SAR (unos 51 €). Aun así, para trayectos cortos y evitar el calor, resulta casi imprescindible.
Dónde alojarse en Yeda: nuestra experiencia
Nos alojamos en el Romera Hotel, que nos sorprendió para bien. Es sencillo, moderno y tiene una muy buena relación calidad-precio: pagamos 60 € por noche. Si buscas una base cómoda para explorar la ciudad sin gastar demasiado, es una opción muy recomendable.
¿Merece la pena visitar Yeda?
Clima en Yeda: qué esperar según la época del año
Viajamos en abril y nos encontramos con temperaturas cercanas a los 40°C y una humedad muy alta. El clima es uno de los primeros retos al llegar a Yeda, especialmente fuera de los meses más suaves (noviembre–febrero). Si visitas la ciudad en primavera u otoño, prepárate para caminar poco y buscar aire acondicionado con frecuencia. En caso de visitar la ciudad entre mayo y septiembre planifícate para visitar a primera hora de la mañana y última de la tarde. Las temperaturas rara vez bajan de los 30ºC.
Cómo moverse por Yeda: transporte y distancias
Yeda es una ciudad enorme, con mucha carretera y barrios muy dispersos. Las distancias engañan y moverse a pie no siempre es práctico. Nosotros utilizamos Uber durante toda la estancia: es la opción más cómoda, aunque no especialmente económica; en dos días gastamos 230 SAR (unos 51 €). Aun así, para trayectos cortos y evitar el calor, resulta casi imprescindible.
Dónde alojarse en Yeda: nuestra experiencia
Nos alojamos en el Romera Hotel, que nos sorprendió para bien. Es sencillo, moderno y tiene una muy buena relación calidad-precio: pagamos 60 € por noche. Si buscas una base cómoda para explorar la ciudad sin gastar demasiado, es una opción muy recomendable.
¿Merece la pena visitar Yeda?
Yeda quizá no sea una ciudad a la que viajaría expresamente, pero integrada en una ruta más amplia por Arabia Saudí sí merece la pena. Tiene suficientes atractivos para justificar una parada y, además, es un punto habitual de entrada o salida para muchos itinerarios por el país.
Qué ver en Yeda
Atardecer en la Mezquita Flotante y paseo por la Corniche hasta el Red Sea Mall
Llegamos a Yeda por la tarde, tras un cómodo viaje en tren desde Medina. La llegada fue tranquila y nos permitió aprovechar las últimas horas de luz para comenzar a explorar la ciudad, empezando por la icónica Mezquita Flotante y el paseo por la Corniche. El atardecer es uno de los momentos más especiales para conocer Al Rahma Mosque, comúnmente conocida como la Mezquita Flotante. Situada a orillas del mar y construida sobre pilares, al subir la marea da la impresión de estar flotando, creando una estampa preciosa al caer la tarde. La zona se llena de familias locales, visitantes y fotógrafos que buscan capturar la luz dorada sobre el Mar Rojo. Después de la visita, es una buena idea dar un paseo por la Corniche de Yeda, que se llena de saudíes sentados directamente sobre alfombras en el asfalto, tomando té y disfrutando de la brisa marina frente al mar. Nuestra idea inicial era buscar un lugar agradable donde cenar, sin embargo los restaurantes que encontramos abiertos estaban completamente vacíos, por lo que decidimos cambiar de planes y dirigirnos hacia el Red Sea Mall, uno de los centros comerciales más grandes de la ciudad y al cual parecía que se podía llegar caminando. El ambiente de la Corniche es tranquilo y relajado, pero la distancia nos resultó larga y, en algunos tramos, las aceras desaparecían y se fundían con la carretera. Durante el trayecto pasamos por el circuito de Fórmula 1, que había acogido una carrera la semana anterior, lo que añadía un toque curioso al paseo.
Una vez en el centro comercial, la experiencia se convirtió en una auténtica ventana a la vida cotidiana saudí. Probablemente lo que más me llamó la atención fue el ver a tantas mujeres tapadas con hiyab completo (guantes incluidos) comprando vestidos y minifaldas en Zara o haciendo cola para comprar pintalabios en tiendas de maquillaje. El centro comercial y sus restaurantes eran un auténtico hervidero de vida, lo que explicaba por qué los restaurantes de la Corniche estaban vacíos. Todo el mundo parecía concentrarse allí. Aprovechamos para cenar y comprar algunos souvenirs locales en un supermercado, como dátiles de varias variedades y café con cardamomo, que habíamos probado días antes con Salem en Tabuk y nos había encantado.
Al Tayebat International City Museum of Science and Information
La mañana siguiente, la última de nuestro viaje, la dedicamos a visitar el Al Tayebat International City Museum of Science and Information, uno de los museos más emblemáticos de Yeda, principalmente por su arquitectura. El edificio llama la atención desde lejos, con una combinación de estilo moderno y elementos tradicionales que lo convierten en un punto fotográfico ideal. Es más, a nosotros nos costó mucho dar con la entrada y dedicamos al menos quince minutos a disfrutar de los exteriores mientras tomábamos fotografías y buscábamos la manera de entrar.
Siendo honesta, en el interior, la visita nos resultó decepcionante. Se trata de un museo peculiar, con material muy viejo y mostrado de forma muy poco atractiva. Sin embargo, hay una sección curiosa que explica la existencia de Allah desde un enfoque científico, que me pareció de lo más curiosa.
El museo abre de 8:00 a 12:00 y de 17:00 a 21:00, permaneciendo cerrado los viernes, y la entrada cuesta 80 SAR (unos 18 €).
Museo Team Lab
El Museo TeamLab no estaba en nuestros planes iniciales debido al precio de 35 € por persona, pero el intenso calor del mediodía nos hizo cambiar de opinión. Fue una de las sorpresas más agradables del viaje: un museo completamente interactivo donde la tecnología y la fantasía se mezclan al estilo “Alicia en el País de las Maravillas”. Las instalaciones permiten caminar entre proyecciones digitales que reaccionan al movimiento, tocar paredes virtuales y sumergirse en mundos de luz y color que parecen salidos de un sueño. Es un lugar perfecto para escapar del calor antes de continuar explorando la ciudad. Desde allí, se puede ir caminando hasta Al-Balad, que se encuentra a poca distancia y donde nos esperaba otra experiencia muy diferente, más histórica y auténtica.
Al Balad
El museo abre de 8:00 a 12:00 y de 17:00 a 21:00, permaneciendo cerrado los viernes, y la entrada cuesta 80 SAR (unos 18 €).
Museo Team Lab
El Museo TeamLab no estaba en nuestros planes iniciales debido al precio de 35 € por persona, pero el intenso calor del mediodía nos hizo cambiar de opinión. Fue una de las sorpresas más agradables del viaje: un museo completamente interactivo donde la tecnología y la fantasía se mezclan al estilo “Alicia en el País de las Maravillas”. Las instalaciones permiten caminar entre proyecciones digitales que reaccionan al movimiento, tocar paredes virtuales y sumergirse en mundos de luz y color que parecen salidos de un sueño. Es un lugar perfecto para escapar del calor antes de continuar explorando la ciudad. Desde allí, se puede ir caminando hasta Al-Balad, que se encuentra a poca distancia y donde nos esperaba otra experiencia muy diferente, más histórica y auténtica.
Al Balad
Después del Museo TeamLab, dedicamos la tarde a explorar Al-Balad, el corazón histórico de Yeda. Durante nuestra visita, muchas calles estaban en pleno proceso de reforma, pero aun así se percibía el encanto del barrio antiguo. Pasear por sus callejuelas estrechas es un viaje al pasado, con casas tradicionales con fachadas de coral, mezquitas antiguas y pequeños comercios que conservan un aire auténtico. Al atardecer, la iluminación suave y cuidada convierte a Al-Balad en un lugar mágico para caminar sin prisas.
Después del Museo TeamLab, dedicamos la tarde a explorar Al-Balad, el corazón histórico de Yeda. Muchas calles estaban en pleno proceso de reforma, pero aun así se percibía el encanto del barrio antiguo. Pasear por sus callejuelas estrechas es un viaje al pasado, con casas tradicionales con fachadas de coral, mezquitas antiguas y pequeños comercios que conservan un aire auténtico. Al atardecer, la iluminación suave y cuidada convierte a Al-Balad en un lugar mágico para caminar sin prisas. El barrio está lleno de cafés de especialidad donde probar bebidas locales. Nosotros hicimos una parada en Sobia Bar, un pequeño bar árabe que sirve sobia, una bebida tradicional a base de cebada, canela y azúcar, que nos encantó y recomendamos totalmente.
Recomendamos recorrer el barrio sin un itinerario fijo, dejando que los aromas, colores y sonidos te guíen; es una de esas experiencias que transmiten la esencia de Yeda de manera muy auténtica.
El barrio está lleno de cafés de especialidad donde probar bebidas locales. Nosotros hicimos una parada en Sobia Bar, un pequeño bar árabe que sirve sobia, una bebida tradicional a base de cebada, canela y azúcar, que nos encantó y recomendamos totalmente. Recomendamos recorrer el barrio sin un itinerario fijo, dejando que los aromas, colores y sonidos te guíen; es una de esas experiencias que transmiten la esencia de Yeda de manera muy auténtica.